Hoy, 19 de mayo, se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), una oportunidad para concienciar sobre estas enfermedades crónicas que afectan profundamente la calidad de vida de quienes las padecen. Te hacemos un resumen en 1 minuto:
La EII engloba principalmente dos grupos de patologías: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas se caracterizan por una inflamación persistente del tracto gastrointestinal, a su vez se dividen en subgrupos, pero se diferencian en su localización y características.
- La colitis ulcerosa afecta principalmente el colon y el recto, con inflamación continua del revestimiento intestinal.
- La enfermedad de Crohn puede comprometer cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, y afectar todas las capas de la pared intestinal.
Además de los síntomas digestivos, muchos pacientes experimentan síntomas extraintestinales como: artritis, inflamación ocular, afecciones cutáneas, fatiga crónica, entre otras. La enfermedad puede tener un gran impacto social y emocional, principalmente en jóvenes adultos, que constituyen la franja más afectada, y que suelen tener más compromisos sociales y en actividades tan cotidiana como salir a comer (Q. Guan, J. Immunol. Res. 2019).
¿Qué causa la EII?
La EII es una enfermedad multifactorial, aunque no termina por comprenderse totalmente.
Factores genéticos
- Existen más de 200 variantes genéticas asociadas a un mayor riesgo de EII, aunque no determinan por sí solas la aparición de la enfermedad. Las tres principales establecidas en estudios GWAS son: NOD2 (R702W, G908R, 1007fs), IL23R (rs11209026) y ATG16L1 (rs2241880).
Factores inmunológicos
- La EII se asocia con una respuesta inmunitaria desregulada, en la que el propio sistema inmune ataca el tejido intestinal sano, generando inflamación crónica y la sobreproducción de citoquinas como el TNF-α, IL-6, IL-1β, etc.
Factores ambientales
- El tabaquismo, el estrés, la dieta y el uso prolongado de antibióticos o antiinflamatorios pueden desempeñar un papel en la aparición o agravamiento de los síntomas.
Alteraciones en la barrera intestinal
- Un defecto en la integridad de la mucosa intestinal puede facilitar la entrada de sustancias inflamatorias y activar una respuesta inmune exacerbada.
Relación EII – microbiota
La disbiosis intestinal puede contribuir directamente al inicio, mantenimiento y agravamiento de la inflamación crónica intestinal.
Los pacientes con EII presentan una microbiota alterada en comparación con personas sanas:
- Reducción de bacterias beneficiosas, como Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia spp., que tienen propiedades antiinflamatorias, tales como la producción de ácidos grasos de cadena corta, como el butirato.
- Aumento de bacterias proinflamatorias, como ciertas cepas de Escherichia coli (especialmente las adherentes-invasivas en Crohn).
- Menor diversidad microbiana, lo que debilita la capacidad del ecosistema intestinal para resistir perturbaciones. Algunos microorganismos pueden activar vías inflamatorias o evitar el control por parte de células T reguladoras.
¿Probióticos con evidencia sobre EII?
Hay que tener en cuenta que no todos los pacientes responderán igual, pues la EII depende de todos los factores mencionados anteriormente.
- Bifidobacterium longum 35624 en modelos animales y en ensayos clínicos ha mostrado capacidad para mejorar la sintomatología clínica en colitis ulcerosa.
- Escherichia coli Nissle 1917 compite con patógenos, modula la respuesta inmune y refuerza la barrera intestinal.
- Lactobacillus rhamnosus GG. En EII su evidencia es más modesta, pero algunos estudios en niños con colitis ulcerosa han mostrado mejora en la respuesta clínica y mucosa.
En Microomics colaboramos con investigadores, hospitales y empresas para abordar la EII desde las ciencias ómicas. El estudio del microbioma permite mejorar la disbiosis y conseguir una mejora de síntomas, así como sumar evidencias sobre la causa, a veces, estudiando el microbioma fecal a nivel pediátrico.
Puesto que es una patología tan compleja, la reducción de sesgos y errores metodológicos es fundamental para encontrar respuestas fundamentadas. Es aquí donde toma especial relevancia el diseño de un muestreo adecuado, seleccionar la tecnología adecuada, y la pipeline de análisis más correcta correlacionando los datos con otras variables, por ejemplo, las bioquímicas.
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Bibliografía: Q. Guan, J. Immunol. Res. 2019, Groeger et al., Gut Microbes 2013, Kruis et al., Gut 2004, Bousvaros et al., 2005.